El municipio y Término Municipal de Moraleja, está situado en el noroeste de la provincia de Cáceres, al norte del río Tajo y al sur de la Sierra de Gata y del sistema Central, a orillas de sus afluentes Árrago y Ribera de Gata. El núcleo de población se asienta sobre una extensión aproximada de 80 hectáreas. El núcleo originario de Moraleja es el resultado de la infiltración de tejido urbano en las tierras de labor, consolidándose paulatinamente con una fisonomía formal muy próxima a los círculos concéntricos en torno a la Iglesia Parroquial.
El pueblo de Moraleja sufre, en el año de 1.954, una transformación más importante de sus campos, ya que se inaugura el Pantano de Borbollón que convierte gran cantidad de tierras de secano en regadío, triplicando sus ingresos económicos.
Cuando dan comienzo las obras de dicho pantano, Moraleja ve que sus plazas y calles se van poblando con gentes venidas de muy distintos lugares, que le dan un sabor cosmopolita, desconocido hasta entonces. El nivel de vida se eleva, y muchas familias solucionan sus economías con trabajos que les ha permitido vivir en la localidad olvidándose de la emigración.
Los productos que se recogen en los terrenos de regadío son: maíz, tabaco, tomates, pepinillos, judías, melones y productos de huerta y frutales.
De su importancia histórica da fe la Casa de la Encomienda, que aún conserva su porte noble y monumental. En ella se alojó el el rey Felipe V cuando visitó la localidad en plena Guerra con Portugal.
Esta villa, por su situación y por su proximidad con el país vecino, fue escenario de distintos conflictos bélicos que se remontan a la Edad Media. También, destacan algunas construcciones de aire señorial de principios del siglo XIX. Su arquitectura tradicional es sencilla, con algunos soportales sostenidos por columnas de granito.
|